Un caso célebre de “pigmalionismo” sucedió en Londres en 1877, cuando un jardinero se enamoró de una réplica de la Venus de Milo y fue descubierto en coito con ella. Igualmente, la bella escultura de Leucade, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, a la que dió forma Moisés de Huertas en 1910, ha turbado a muchos hombres a lo largo de un siglo. Y la atracción que el protagonista de Tamaño natural (1973), de Luis G. Berlanga*, siente por una muñeca inflable, es otro ejemplo de esta parafilia.